jueves, 15 de septiembre de 2011

La historia y la poesía


En 1958 fue publicado un ensayo de Cintio Vitier titulado Lo cubano en la poesía.
Era un recorrido a través de las esencias de la creación poética insular, en el que no faltaron los elogios al trabajo silencioso de la generación de Orígenes.



Vitier no hace mención de la situación política en que se hallaba Cuba a partir del 10 de marzo de 1952, cuando Batista arribó al poder.



Al contrario, defiende la actitud evasiva del escritor ante una realidad que considera deplorable.



Lo anterior es definido en las consideraciones finales del texto, al afirmarse que “la poesía nos cura de la historia”.



En 1970, en una nueva edición de Lo cubano en la poesía, Vitier se arrepiente de parte de lo que había escrito doce años atrás.



Según él, la revolución de Fidel Castro había terminado con el lúgubre período de cerrazón histórica en la isla, y por tanto, no existía contradicción entre la historia y la poesía.



Así tenía lugar la conversión de Cintio Vitier al proceso revolucionario.



Aunque, por desdicha para él, la historia tardaría muchos años en acogerlo en sus filas.



En 1975 vio la luz en México otro ensayo de Vitier titulado Ese sol del mundo moral.



El texto reflejaba la tendencia seguida por la etnicidad cubana desde los albores de nuestra nacionalidad.



Estábamos en presencia de un libro de encendido fervor martiano, antiimperialista e incluso castrista, pues el autor estima que esa eticidad fue la savia que nutrió a la revolución de 1959.



Pero, caramba, el ensayo no fue escrito con una visión marxista de la historia (la que exigían los manuales soviéticos de la época), por cuanto no aparecían referencias a la clase obrera, la lucha de clases o las relaciones de producción.



Ese elemento, unido al carácter católico de Vitier, en momentos en que la sovietización copaba todos los espacios de la vida en la isla, hizo que en ese instante el ensayo no contara con una edición cubana. Pobre Vitier, la historia continuaba ignorando a la poesía.



Ya en los años noventa, sacudido el país por el periodo especial, los gobernantes decidieron dejar atrás lo más retórico de la doctrina marxista-leninista, y pasar a una especie de nacionalismo revolucionario, en el que, entre otras medidas, se puso fin a la marginación de los creyentes que simpatizaban con la revolución.



En ese contexto, el poeta Cintio Vitier fue elegido diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular.



Y en 1995, tras veinte años de espera, se superaron algunas “incomprensiones” y apareció la versión cubana de Ese sol del mundo moral.



Como colofón, el día en que se anunciaba en México que Vitier recibió el premio Juan Rulfo por su obra poética, Fidel Castro acudió a su casa para felicitarlo.



Por fin, para beneplácito del persistente poeta, la historia penetraba definitivamente en el hogar de la poesía
http://www.poesia-irc.com/j/index.php/component/content/article/15-noticias-general/9027-la-historia-y-la-poesia

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